domingo, 30 de noviembre de 2008

Y así volviste, entraste por mi ventana como escabulléndote del sórdido aullido de la ciudad, como si mis brazos fueran tu guarida en el tiempo. Y yo con mis ropas de dormir, en pantuflas, comencé a reír. Entonces me besaste, suave, a través de las cortinas, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas sin sentido, o con más sentido que nunca. Nos dejamos caer sobre la alfombra, juguetones, y me miraste como descubriendo algo nuevo en mi cara. “Es que me agarraste desprevenida, y con el alma en la mano”. Nos dormimos en un abrazo, conscientes de que el despertar va a encontrarnos desnudos, hasta que nuevamente nos juntemos en algún atardecer devorando recuerdos.

3 comentarios:

Dubois dijo...

Linda entrada, es muy dulce. Vine de visita y espero volver

James Bounce dijo...

que lindo eso. que descripción, me gusta cuando es tan fácil imaginar algo, o tal vez aflora recuerdos

obedybul

Eli dijo...

"Desprevenida y con el alma en la mano".
Que precisa.
Me encantó. Que lindo escribís :)